AnálisisSwitch

Splatoon 2 – Análisis Switch

Calamares en su tinta

Todos hemos jugado a shooter alguna vez. Coges tu arma, acabas con cuantos enemigos puedas y así hasta conseguir la máxima puntuación, pero Nintendo quería darle una vuelta de tuerca a los estándares del género y nos sorprendió con la entrega de unos calamares humanoides cuyo objetivo era pintar el máximo terreno posible, siendo el combate directo contra el enemigo una opción totalmente secundaria. Y Splatoon 2 sigue trayéndonos esta original versión y reinvención del shooter.

Splatoon 2 pretende seguir la fórmula de su anterior parte y apartarse de las conveciones del género para ofrecer una experiencia divertida, desenfadada y mucho más táctica e interesante de lo que su aspecto casi infantil puede transmitir. Sí, os adelanto que es continuista, ¿pero por qué para algunas obras esto es un símbolo de respeto por el jugador y personalidad propia, y para otras es una dura carga? A continuación veremos cuál etiqueta se merece la gran apuesta de la compañía Nipona.

¡No os andéis a medias tintas!

Al igual que en su antecesor, Splatoon 2 cuenta con un Modo Historia que guarda ciertas referencias al anterior título y, además, nos traen de nuevo algún que otro personaje conocido. En esta ocasión encarnamos el puesto del Agente 4 y nos tocará lidiar con una campaña de entre unas 5 a 8 horas, dependiendo de la habilidad del jugador.

A pesar de que no es una revolución narrativa y tiene como función prepararnos para conocer las mecánicas y adentrarnos en la verdadera “tinta” del juego, que es el online, resulta más divertida de lo que cabría esperar.

El Modo Historia nos trae a personajes conocidos, y más allá de ser un simple añadido, resulta bastante entretenido.

Cuando uno ve un añadido como un Modo Historia en una obra que está claramente enfocada al multijugador siente ciertos prejucios, preguntándose si no es más que un simple añadido para contentar a un cierto sector que disfruta de este tipo de modos, o si de verdad han invertido ganas en ello. En este caso me alegra decir que este modo está más que justificado y que resulta realmente divertido, dejando momentos memorables en lo jugable, e incluso añadiendo mecánicas únicas.

Tendremos que hacer frente a un elenco de enemigos que se ha incrementado desde la primera entrega, a final bosses y todo mientras se nos inculca poco a poco las mecánicas y la mentalidad de Splatoon 2, esa que apuesta por un juego táctico y más centrado en la conquista y el movimiento, que en la búsqueda del enemigo.

En dicho modo conseguiremos mejoras y coleccionables; quedando patente que Nintendo quiere contentar a aquellos que buscan en Splatoon 2 un juego más individual, como aquellos que están deseando hacer frente a la comunidad online.

Que corra la tinta

Donde de verdad reside la gracia de Splatoon 2 es en su faceta multijugador, la que está preparada para darnos incontables horas de diversión, sudor y tinta. A través de la plaza de Cromópolis podremos acceder a todos los contenidos del juego, desde la personalización en las diferentes tiendas de ropa y armamento -aunque no podremos comprar ninguna prenda hasta llegar al nivel 4- hasta los diferentes modos de juego.

Allí tendremos la oportunidad de realizar combates amistosos, la primera parada para aquellos que quieran sumergirse en la corriente online, y donde ganaremos nuestros primeros puñados de experiencia a base de pintar el terreno junto a nuestros compañeros.

Splatoon 2 goza de partidas rápidas, divertidas y tremendamente tácticas. Algo que se incrementa en las partidas competitivas y en el Salmon Run.

Lejos de lo que puede parecer, Splatoon 2 es un juego completamente táctico, donde tendremos que consultar el mapa para trazar una ruta, pintar y ocultarnos para evitar combates directos o hacer emboscadas. Cuanto mayor terreno tengamos conquistado, más fácil nos será movernos en forma de calamar para avanzar con rapidez.

Podremos comunicarnos con nuestro equipo de forma muy sencilla con la cruceta del mando, indicando sucesos con frases cortas; como una vez hayamos caído en combate para que tengan precaución o procedan en eliminar al enemigo.

Y es que el combate directo es algo totalmente optativo en Splatoon 2, y de hecho, no genera demasiada puntuación. Lo principal es pintar todo el terreno posible, limitando el combate a encontronazos o para evitar que un enemigo siga conquistando nuestra zona, eso lo convierte en una propuesta fresca y un aliciente para que queramos conquistar el terreno en vez de enzarzarnos en tiroteos sin sentido.

El mapa es esencial para contemplar las posibilidades de remontada. Además, desde él podremos seleccionar a un aliado vivo para impulsarnos por los aires hacia él y ayudarle cuando renazcamos.

Es importante hacernos con el control de un arma que se adapte a nuestra forma de juego. En esta ocasión vuelven armas de la primera entrega y un buen puñado más, dando al jugador un enorme catálogo armamentístico para pintar a diestro y siniestro, desde los contundentes rodillos para aquellos que prefieran un combate más cercano -y con un poder de pintado brutal- hasta rifles, metralletas o gatlings de pintura. Hay donde elegir, y todas ellas diferenciadas con armas secundarias como bombas lapa, deslizantes o granadas y, también, armas especiales una vez rellenemos una barra de estilo y que nos dotará durante un tiempo de un poder brutal.

Una vez consigamos el nivel 10 en partidas amistosas podremos entrar al competitivo, donde ahí sí se nos exigirá una mayor compenetración con el equipo. Es, junto a los torneos -donde necesitaremos el rango -B para competir- uno de los modos que más jugo saca al sistema simple, pero realmente táctico de Splatoon 2, donde en unos segundos pueden dar la vuelta las tornas y perder gran parte del terreno pintado. Esto hace que nunca nos acomodemos y siempre busquemos pintar más y más, en un tira y afloja con el otro equipo por mantener y conquistar las zonas.

La gran incorporación es el Salmon Run un modo horda cooperativo y online con mecánicas propias que nos complicará la vida hasta límites insospechables. En él, cuatro jugadores tendrán que hacer frente a la oleada de enemigos y recolectar caviar rojo mientras las rondas cada vez van aumentado de dificultad, por lo que hará falta una total compenetración entre los jugadores para superarlas y no caer en el intento.

En este modo nos encontraremos con enemigos únicos y cada uno con una forma de plantarle cara, por lo que es necesario que nos quedemos bien con ellos en el tutorial para luego no caer en la batalla. Ya os adelanto que es realmente difícil según las rondas avanzan y una torpeza en el equipo puede pagarse con la caída de todos los miembros. Por suerte podremos reanimar a nuestro compañero con algo de tinta, pero no será tan fácil como suena.

Su gran “pero” es que está limitado a una serie de horas al día, una decisión que desde mi humilde opinión veo desacertada, ya que no todos los jugadores pueden permitirse jugar a una cierta hora determinada. Desconocemos si esto cambiará con el paso del tiempo o lo mantendrán, pero se echa en falta poder jugar al mencionado modo cuando uno desee.

A pesar de que el modo online, y el juego en general, cumple excelentemente su cometido, hay algunos fallos que no acabo de entender. El primero de ellos es sobre el equipamiento, obligándonos a salirnos de la cola para cambiarnos el arma si así lo deseamos. Podrían haber incluido una serie de perfiles con nuestras armas más usada para poder cambiar entre partidas de forma rápida, pero por desgracia no es así.

Otro de los fallos garrafales es el juego con amigos, casi obligándonos a usar la aplicación de Nintendo Switch Online para formar equipos y comunicarnos a través de un dispositivo móvil, por desgracia no todos los dispositivos son compatibles, obligándonos como es en mi caso, a usar una tablet, por ejemplo. Sí, podemos unirnos a nuestros amigos en partidas ya empezadas, pero es un forma algo arcaica y nos hará echar de menos un lobby en el propio juego para formar equipo con nuestros compañeros.

Y, por último, el más doloroso; la ausencia total de pantalla partida. Una decisión terrible, ya que es un juego que invita a jugarse en compañía para echar unas risas, pero por desgracia la gran N no ha visto lugar para él.

Por suerte los servidores funcionan a la perfección, no hay lag ni nada por el estilo, todo va suave como la seda y da gusto jugar.

De compras por la plaza de Cromópolis

Una vez poseamos el nivel 4 tendremos acceso a las tiendas de ropa de la plaza de Cromópolis, y será ahí cuando empecemos a esculpir a nuestro Inkling para el combate. Con las monedas que ganemos en el modo multijugador podremos canjearlas por equipamiento y armas.

Cada prenda de ropa, toda con ese estilo urbano que posee el juego, nos dará una característica especial, y otras para desbloquear. Dependiendo de la prenda podremos desbloquear de 1 a 3 capacidades de forma aleatoria, así que debemos sopesar qué cualidades se adaptan mejor a nuestra forma de juego. Podemos apostar por velocidad, cargar más rápido o potenciar nuestras armas, entre otras. No es un sistema profundo de personalización y no supone grandísimas diferencias, pero de esta forma no se desequilibra el poder entre unos jugadores y otros.

La plaza de Cromópolis es el centro neurálgico del juego. Allí accederemos a todos los contenidos del juego, desde las compras, hasta los modos de juego.

Jairo será el encargado de ofrecernos el armamento, que seguirá en aumento gracias al año gratuito de contenidos que prometió Nintendo y que ya ha incluido dos nuevas armas: El Pincel y La Barredora Doble. A medida que aumentemos de nivel, podremos conseguir nuevas armas y prendas, por lo que siempre hay que pasarse por las diferentes tiendas para ver qué nos tienen preparados los vendedores.

En el caso de las armas se nos dará la opción de probarla antes de su compra para ver qué nos parece. Es esencial encontrar un arma que nos guste para hacernos con ella, desde las cuerpo a cuerpo como el Pincel y el Rodillo, hasta los rápidos difusores duales, que nos permitirán esquivar dando una voltereta, hasta una simpática recreación de la pistola del Duck Hunt.

Bondades de Nintendo Switch

La capacidad híbrida de Nintendo Switch hace aún más atractivo el título, dándonos la posibilidad de jugarlo en la comodidad del sofá en una gran pantalla, como la de coger nuestra consola e ir a casa de un amigo o dedicarle un rato al modo historia en el viaje del autobús. En ambos casos el juego funciona a la perfección, a unos suaves 60FPS sin ralentizaciones ni nada parecido.

Además incluye dos tipos de control; el clásico de doble stick y el uso de giroscopio. Quizás los más veteranos en los shooters descarten el giroscopio directamente y pasen al viejo doble stick que nos ha acompañado durante toda la vida, pero el giroscopio en este caso es la mejor opción.

Aunque cuesta adaptarse a él, enseguida nos encontraremos con un juego mucho más fluido y preciso, un gran acierto para una obra en la que todo el terreno y los inklings enemigos son nuestro objetivo. Una vez te haces a este modo será difícil volver al clásico.

J-POP y Calamares humanoides Kawaiis

El diseño artístico de Splatoon 2 está lleno de personalidad, color y referencias a la cultura nipona con un toque completamente urbano.

Desde los personajes hasta el terreno está realizado con gusto, llevándonos a batallar en tejados de edificios, zonas de cargas, calles y demás lugares que acabaran llenos de tinta. El efecto de la tinta también es genial, pudiendo ver cómo chorrea por las paredes o su densidad al impactar contra el suelo, se nota que en Nintendo son fanáticos de los detalles y todo parece estar medido y controlado.

En cuanto al sonido acompaña perfectamente a la obra. Las piezas musicales invitan al movimiento, son frenéticas, con un lenguaje propio de los Inkling y un estilo directamente heredado del J-POP. Aunque en las vertientes online se me ha llegado a hacer bastante repetitiva la banda sonora, la he disfrutado y una vez metido en la tinta no puedes evitar sentir que forma parte de la acción.

https://www.youtube.com/watch?v=XZMeZ2IMLK4

Es una de esas bandas sonoras que me he sorprendido en más de una ocasión tarareando, siguiendo esa línea nipona con una cultura muy urbana en la que destacan instrumentos electrónicos mientras batallamos en zonas cosmopolitas plagadas de graffitis y hormigón.

Conclusiones

Splatoon 2 ha superado a su antecesor. Si bien no ha apostado en exceso, sabe lo que gustó y ha decidido potenciarlo para convertirse en uno de los grandes lanzamientos de Nintendo Switch.

Su propuesta desenfadada enamorará a los jugadores veteranos y a los nuevos, como es en mi caso. Con una simpleza elegante, pero que esconde un juego táctico, frenético y terriblemente divertido del que no podrás despegarte. Sí, hay fallos como la ausencia de pantalla partida, el uso de la aplicación de Nintendo Switch Online para jugar con nuestros amigos y que algunos modos estén limitados a diferentes franjas horarias, pero aún así, te acabarás olvidando y solo pensarás en llenar de tinta cada metro cuadrado del mapa y llevar a los Inklings a la victoria.

Si tienes una Nintendo Switch, es una compra obligatoria, y si estás pensando en hacerte con una deberás invertir un poco más, porque una vez pruebes la propuesta que nos trae Nintendo no podrás despegarte del mando.

Solo nos queda recordaros… ¡No os andéis a medias tintas!

Splatoon 2

Puntuación Final - 9

9

Nintendo sabe qué hizo grande a su primera entrega, por lo que se muestra continuista, perfeccionando todos aquellos puntos que dejaron frío a los jugadores para traernos un fantástico título que derrocha carisma.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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