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Toby: The Secret Mine – Análisis PS4

Versión analizada: PS4. También disponible en: Android/iOS, Xbox One & Wii U.

Limbo e Inside fueron dos de los indies más sorprendentes e influyentes de los últimos años. A raíz de su éxito han surgido obras con un planteamiento similar, véase el reciente Little Nightmares o incluso el más familiar Unravel. El denominador común de dichos juegos del género de plataformas es un apartado artístico único, que resalta al protagonista como una pequeña pieza de un enorme entorno en dos dimensiones.
Con esta premisa abordamos el análisis de Toby: The Secret Mine, un pequeño proyecto desarrollado por Lukas Navratil, que se apoya en las virtudes de los títulos antes mencionados.

¿Algo más que una cara bonita?

El planteamiento es bien sencillo y no hay ningún tutorial o introducción a un posible argumento. Tomamos el control de una extraña criatura que tendrá como objetivo rescatar a sus similares de unos seres con un aspecto muy parecido al del protagonista. La trama es muy simple y con mucho menos peso en el producto final que en los juegos que mencionamos anteriormente.

En lo jugable, y como cabría esperar de un plataformas en dos dimensiones, la mecánica principal es el salto. Los controles se limitan a caminar, saltar y un botón de acción con el que podremos activar diferentes objetos del escenario. Con unas mecánicas tan sencillas como estas, todo el peso del título recae en el diseño de niveles, el cual nos ha resultado algo irregular.
Si bien es cierto que la segunda mitad del título raya a un nivel muy notable, las primeras horas nos presentan niveles sencillos y poco inspirados que, en ciertas ocasiones, abusan del ensayo y error en un espacio de tiempo muy corto. Las trampas camufladas en los oscuros escenarios son una ‘agradable’ constante durante toda la experiencia, pero se convierten en un problema cuando interfieren en el ritmo de un plataformas que ya es lento de por sí. Por suerte, este abuso solo esta presente en cierta parte del juego y rápidamente encuentra el equilibrio en la mezcla de plataformas y la repetición.

Nuestra misión será rescatar a nuestros compañeros de las manos de unas criaturas que, curiosamente, se asemejan mucho al protagonista.

Lo que más haremos será saltar, pero los puzles también gozarán de cierto protagonismo. La gran mayoría consistirán en activar cierta palanca o explorar el escenario en busca de un interruptor, vía alternativa o una llave. La gracia de esto es que, como podéis ver en las capturas, los primeros planos del escenario son siluetas, por lo que muchas veces tocará fijarse bien en su contorno para encontrar una solución.

En menor medida, aproximadamente una vez por nivel, nos encontraremos ante diferentes rompecabezas de corte clásico que, aunque aportan variedad, parecen incluidos de forma algo forzada. La mayoría nos exigen memoria o, de nuevo, hacer uso del ensayo y error.
Por último, si queremos completar el juego al cien por cien deberemos encontrar a todas las criaturillas -un total de 26- repartidas por el escenario.

Los rompecabezas son sencillos y no demasiado inspirados, pero dan variedad al desarrollo del título.

Inquietante y bonito, pero nada nuevo

El apartado visual es la mayor apuesta de un título que indudablemente entra por los ojos. El contraste de los colores de algunos escenarios con las sombras de los primeros planos nos recuerda directamente a los títulos de PlayDead y, sobretodo, a BadLand.
Sin embargo, el apartado visual de Toby: The Secret Mine tiene algo menos de fuerza y, tras esta oleada de juegos del mismo corte, se siente más genérico de lo que debería.
Hay estampas muy atractivas estéticamente, pero los escenarios apenas nos cuentan nada y los diferentes planos se sienten algo desaprovechados, con pocos elementos relevantes en pantalla. Nos ha faltado algo más de vida, actividad o alguna pista que nos diera información sobre el mundo del juego. No nos malinterpretéis, el resultado es más que notable, pero el mayor reclamo del título no consigue hacer que el juego se desmarque de sus similares.

Sus influencias artísticas son más que evidentes y aunque le restan impacto, no deja de ser un juego realmente bonito.

En cuanto al audio, las discretas melodías ambientales encajan perfectamente en cada uno de los muchos y variados entornos que recorreremos, y acompañan y sumergen de forma agradable al jugador en la experiencia. De esta forma, ciertos efectos nos resultarán útiles a la hora de encontrar nuevos caminos o aprendernos rutinas de nuestros enemigos.

Sus influencias ensombrecen una experiencia disfrutable

Toby: The Secret Mine es un sencillo título muy a tener en cuenta para los amantes de los plataformas que disfrutaron con las obras que hemos ido nombrando a lo largo del texto. A su apartado visual le falta personalidad y sus mecánicas dan lugar a algunas situaciones de frustración, pero por suerte, y de forma general, el diseño de los diferentes niveles luce más que desluce. La segunda mitad mejora mucho una experiencia carente -por desgracia- de mensaje o trasfondo argumental y, pese a todo, deja un buen sabor de boca tras su hora y media aproximada de duración.

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Álvaro Novoa

Apasionado de los videojuegos desde renacuajo. En mis ratos libres estudio Comercio y Marketing.

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