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Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas – Análisis Switch

La alargada sombra de The Legend of Zelda

The Legend of Zelda marcó profundamente al mundo de los videojuegos desde su nacimiento, trayéndonos al héroe por excelencia, aquel que no temía las consecuencias de sus actos, valiente y sin conflictos morales. Concentrado en acabar con el mal y salvar al mundo una vez tras otra sin importar lo dura que fuese la tarea. En la actualidad la figura de héroe ha crecido y madurado, pero aún queda ese pequeño recoveco en nuestros corazones para aquel héroe de cuento.

Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas es el ejemplo de que aún necesitamos héroes sencillos, de pocas palabras y gran determinación. Cornfox and Bros ha querido rememorar aquellas aventuras del clásico The Legend of Zelda y llevarlas a aquellas plataformas donde el hyliano no aterrizó, pero ahora toca el momento de analizar la reciente versión de Nintendo Switch. Así que toca alzar el escudo, empuñar nuestra espada y acabar con el mal una vez más.

El destino del héroe

Era una noche como otra cualquiera, nuestro protagonista duerme y el cielo estrellado envuelve la pequeña isla que le ha visto crecer, pero aquella se convertiría en la primera llamada del destino reclamando a su héroe. Tras la marcha de nuestro padre, solo queda buscar respuestas a las preguntas que se nos plantean. Con la espada y el escudo de nuestro padre y un collar que perteneció a nuestra difunta madre tocará plantar cara al Oceanhorn, una de las tres bestias que amenazó al mundo hace mucho tiempo, que lideradas por el señor oscuro Mesmeroth arrasaron Arcadia, un reino famoso por su uso de la magia y de la ingeniería que sucumbió a la oscuridad.

Así empieza Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas, una aventura con una total inspiración de las del bueno de Link en Hyrule, trayéndonos a una historia del bien contra el mal, la lucha del héroe para salvar al mundo de la oscuridad que se cierne sobre él.

Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas es una historia clásica y simple. El héroe contra el mal, una de esas que disfrutarán todos los público.

La historia de Oceanhorn es una de esas que no buscan destacar en lo narrativo, si no en crear un mundo de fantasía carismático y colorido que nos haga sentir que somos un auténtico aventurero y que nos traslada a nuestra niñez frente a la SNES con la boca abierta mientras nos sentíamos auténticos héroes. El problema es que bebe excesivamente de su fuente y nada de lo que consigue crear parece fresco, si no una versión modificada de The Legend of Zelda. Esto podía resultar atractivo en otras plataformas en las que era imposible acceder al título de Nintendo, pero en una consola como Switch no resulta un motivo de peso y lo hace un título menos indispensable.

Aventuras tras el Oceanhorn

La parte jugable de Oceanhorn es, quizás, la que menos ha intentado arriesgar de todo el conjunto. No por ello es mala, al contrario, sigue teniendo el encanto de la saga The Legend of Zelda, pero Cornfox and Bros ha sido demasiado conservadora y nos presenta un título completamente idéntico, lo que por desgracia, a pesar de su buen funcionamiento, dota al título de poca frescura.

Tenemos todos los elementos conocidos, desde la vista aérea, el escudo para defendernos de los ataques que, dependiendo de la fuerza del contrincante, acabarán con nuestra barra de resistencia más o menos rápido, hasta la espada, arco o bombas. Iremos aumentando nuestro arsenal a medida que la historia avance, permitiéndonos avanzar o revisitar ciertas áreas en las que necesitábamos algún tipo de herramienta para abrirnos el camino.

Las mecánicas son un heredero directo de The Legend of Zelda, incluso obtendremos fragmentos de corazones para ampliar nuestra vitalidad, lo que hace que la primera toma de contacto sea conocida.

En términos generales, el combate no es excesivamente desafiante, ni siquiera los jefazos suponen un gran pico de dificultad, pero resultan amenos. Tenemos, además, hechizos que iremos desbloqueando y que nos permitirán curarnos, lanzar bolas de fuego y algunos más que iremos descubriendo. Para ello tendremos una barra de maná que se regenerará cuando recojamos frascos de maná que suelten los enemigos o al romper los objetos del entorno.

Donde reside el encanto de Oceanhorn es en su exploración y la resolución de puzles, que aunque sencillos, añaden diversión a las islas que iremos visitando. De hecho, y aunque puede pecar de ser demasiado similar a The Legend of Zelda, se gana de inmediato el título de ser uno de los títulos más similares a las experiencias clásicas de nuestro amigo Link.

Un viaje de descubrimiento

Oceanhorn está compuesto por una serie de islas que podremos visitar montados en nuestra barca, al más puro estilo Wind Waker, estas islas se descubrirán durante la historia o a través de conversaciones con los NPC que pueblan algunas ciudades o entornos. Es recomendable hablar con ellos para acceder a mejor equipo o descubrir islas que en un futuro podremos visitar una vez cumplamos el requisito para acceder a ella.

Para ello seleccionaremos en el mapa la ubicación y nuestro barco zarpará de forma automática, dejándonos los mandos para disparar a los enemigos que nos ataquen durante el viaje o para destrozar los barriles que flotan en el camino y conseguir monedas. Esta mecánica, por desgracia, acaba haciéndose algo pesada, ya que los enemigos que nos encontramos son prácticamente un añadido para que tengamos algo que hacer durante la travesía, colocados sin gracia y sin ningún tipo de reto.

El mundo de Oceanhorn es colorido y simpaticón. Sus mapas no son excesivamente grandes, pero hay muchas islas que visitar y disfrutar.

Otro detalle son las razas que descubriremos durante nuestro viaje, de nuevo tomadas de The Legend of Zelda aunque con pequeños cambios, por supuesto. Aún siendo similar, como muchos otros puntos, a la joya de Nintendo, el mundo que han creado es excepcional. Oceanhorn es un juego bonito, simple y carismático, tiene ese encanto que tenían las aventuras de nuestra niñez, con razas fantásticas que han sufrido las consecuencias de la oscuridad, algunas casi exterminadas y otras en decadencia, siendo nuestro héroe la esperanza de todas ellas.

Un viaje que llevarte a todas partes

La capacidad de Nintendo Switch de ser una consola híbrida siempre dota de mayor diversión a este tipo de títulos, que ya vio la luz en dispositivos móviles y Playstation Vita. Oceanhorn es uno de esos juegos que poner durante el viaje y olvidarse de todo, surcar sus mares y combatir sus bestias mientras nos olvidamos de todo, como cuando metíamos nuestro cartucho en la Game Boy, hay esa sensación de volver a la niñez por su estilo tan marcado a los clásicos.

Quizás su mayor problema es el enfoque, como comentaba antes. Oceanhorn puede resultar atractivo en aquellas plataformas en las que el hyliano no aterrizó, convirtiéndose en un buen sustituto para aquellos que jueguen en dispositivos móviles, en Playstation 4, Vita o Xbox, pero en Nintendo Switch acaba convirtiéndose en un segundo plato porque aquí sí tenemos al original.

No me malinterpretéis, Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas no es una copia sin más, tiene el espíritu de The Legend of Zelda y estoy seguro que, tras anunciarse su segunda parte, madurará y tomará su propio rumbo. Es un juego al que se debe jugar, sobre todo para los mayores fans de la saga de nuestra infancia.

Encanto artístico

Adentrándonos en su apartado artístico sorprende que Oceanhorn naciese en dispositivos móviles. No es un portento gráfico, pero está creado con gusto. Su simplismo es su mayor encantado, además del colorido de sus escenarios, ya sea en desiertos, islas o mazmorras siempre mantiene el buen gusto. También cabe destacar los personajes, con ese toque cabezón y desenfadado que mantienen también las bestias a la que nos enfrentaremos.

Nobuo Uematsu añade su inconfundible estilo musical a la obra, y aunque no consigue brillar como en otras ocasiones, alcanza unas cotas de calidad geniales.

Y por supuesto no puedo olvidarme de que esta obra cuenta con la mano de Nobuo Uematsu, el compositor de la gran mayoría de entregas de Final Fantasy, que trae su inconfundible en este título, dotándolo de un apartado musical genial, aunque personalmente no le he visto brillar como en otras ocasiones.

Aún así, la Banda Sonora de Oceanhorn es genial, con temas tan maravillosos como el que suena durante el menú y que más de un jugador se quedará unos segundos escuchándolos antes de pulsar alguna opción, elevando esa sencillez que os mencionaba antes a ser acogedora y fantástica, siendo un ejemplo perfecto de que la complejidad no significa calidad.

Conclusiones

Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas no es el juego más original, bebe demasiado de su fuente y no apuesta, pero es un producto hecho con gusto, con la única intención de que cuando nos pongamos a los mandos recordemos nuestras aventuras en Hyrule, solo que con un lavado de cara. En su simpleza encierra el encantado de las aventuras de antes, sin decisiones morales, solo tú, nuestro héroe y un mal con el que acabar mientras surcamos los mares.

Si eres un fan de The Legend of Zelda, te sentirás como en casa, y si no, es una buena oportunidad para acercarte a él.

Oceanhorn: Monster of Uncharted Seas

Puntuación Final - 7.5

7.5

Para aquellos amantes de The Legend of Zelda. Las aventuras de Oceanhorn recuerdan a aquellas aventuras de antaño de nuestro viejo amigo Link.

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Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

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