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Lisa, mecánicas de drogas y dolor

Opino que cualquier persona que quiera hablar sobre este juego debe pensar mucho qué va a decir para no fastidiar la experiencia a otros jugadores y, al mismo tiempo, hablar sobre las grandes decisiones que se toman con respecto a sus mecánicas. Llevo un rato observando cómo parpadea la barrita del Word que me indica por dónde voy escribiendo, y no me veo capaz de abordar Lisa de forma que le haga justicia, pero lo intentaré.

Lisa es un rpg de scroll lateral en 2D con combates basados por turnos, que más de una vez nos traerá a la memoria Earthbound. La historia nos pone en la piel de Brad Armstrong, un antiguo profesor de kárate con problemas con las drogas y que vive en la desolada y postapocalíptica tierra de Olathe. Todo comienza cuando nuestro protagonista encuentra a la única niña viva del mundo, ya que Olathe está totalmente abandonada por el sexo femenino. Tras una década cuidando a la niña, Brad vuelve a casa y se encuentra con que la han secuestrado, es entonces cuando se embarca en una búsqueda por este mundo inhóspito y cruel lleno de hombres violentos y ávidos de sexo. No esperes simpatía en el viaje que te aguarda.

La vida del adicto

Uno de los elementos principales en este juego es la droga que consume Brad, llamada Joy. Es algo digno de alabar el cómo se trata esta droga a través de las mecánicas del propio juego. Podrían haberlo dejado en una simple anécdota en la historia, sobre la adicción de Brad y los problemas que le causa, pero estos problemas te los traslada a tu día a día en la partida. Tú tienes la decisión, ¿consumirá Brad drogas o no? Algunos con inocencia diríamos, “ni hablar, no pienso ayudar a que la vida de este hombre se hunda aún más en el pozo en el que está”, pero no es tan sencillo. Si Brad (o cualquier otro miembro) consume Joy entrará en un estado llamado joyed, su salud se regenerará y este estado inducido por la droga mejorará algunos de sus stats y, en el caso de adictos como Brad, provocará que asesten golpes críticos constantemente. Sin embargo, como todos sabemos, las drogas crean adicción y el no consumirlas conlleva a tener mono. En este juego se ve reflejado con una mecánica que induce un nuevo estado, el cual bajará los stats de los consumidores de joy. Y a lo largo del juego veremos que esta sustancia afecta de otras formas a las personas que lo consumen durante un espacio de tiempo prolongado. Sin duda alguna es curioso ver reflejado en un juego un problema como el de las drogas sin necesidad de contártelo, únicamente mediante sus estados y mecánicas. Pero las elecciones dignas de admiración no terminan ahí.

Por lo general, cuando jugamos, el personaje al que llevamos es alguien que nos gustaría ser, una fantasía de poder. Con Brad no es así, no quieres ser Brad, no quieres vivir como él ni en ese mundo hostil lleno de lunáticos, perseguido por alucinaciones y pesadillas sufriendo la adicción a una droga. ¿Quién querría ser Brad? Pero esto solo hace que el viaje sea más intrigante.

Combatir en Olathe

Pero hablemos de lo que realmente importa: el sistema de combate. La dificultad de las peleas en este juego está fuertemente influenciada por las decisiones que hayamos tomado y por cómo usemos a nuestros compañeros. Hay más de treinta personajes que puedes unir a tu grupo con su propio set de movimientos, que enseguida notas como encajan con la forma de ser del propio personaje. Brad, por ejemplo, hace kárate y puedes combinar varios movimientos pequeños para crear uno mayor. Otros personajes usan habilidades especiales en vez de atacar directamente. Cada personaje es un soplo de aire fresco al combate y depende de ti cómo usarás su forma de combatir al unirlos en un grupo. Es un sistema muy basado en provocar estados alterados y en sufrirlos, y veréis cómo esto os lleva al mismo infierno en más de una ocasión cuando os hagan daño u os maten para siempre a uno de vuestros extravagantes compañeros. Y nada de pensar que los combates será lo único que debéis temer, viajas por una tierra donde la muerte puede acechar en cada esquina, un mundo plagado de horrores a los que deberéis sobrevivir para encontrar a la pequeña Buddy.

Lisa no es un juego que disfrutes, es uno de esos juegos que son una experiencia difícil de olvidar. En mi corazón pesarán varias de las decisiones que tomé y que jamás sabré si eran la mejor opción posible. Porque una vez entras en Olathe, una parte de ti se queda ahí cuando apagas el ordenador.

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Viejastirpe

Me gusta dar la opinión que nadie me ha pedido sobre videojuegos.

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