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Luchando contra la nostalgia

Este 2017 está resultando ser un año de pocas innovaciones en el sector. Sí, hemos tenido la aclamada Switch y Microsoft ha anunciado ya su próxima consola de sobremesa -Xbox One X-, que afirman que va a tener un potencial sin precedentes; pero quitando esos dos casos han habido muy pocas ideas nuevas. SONY, otra de las grandes compañías de videojuegos, dejó un claro ejemplo de esto en su pasada conferencia del E3, mostrando durante la mayor parte de la misma títulos que ya se habían anunciado en el pasado y en los que, a excepción del próximo Spiderman, no hubo ninguna sensación de “progreso”. Days Gone recordaba demasiado a The Last of Us, Detroit a Quantum Break, God of War a… God of War. Y no es que esos títulos no vayan a ser buenos videojuegos, que seguro que lo serán (con sus puntos fuertes y sus puntos débiles), pero el problema que quiero señalar no son ellos, sino a que tengo la impresión de que las compañías se están acomodando.

Cada vez se repite más la jugada de resucitar viejas joyas del pasado para que costeen las crisis de creatividad que tienen las compañías, en lugar de buscar un avance en títulos e ideas nuevas para, de vez en cuando, aderezar con una pequeña miradita al pasado. Para mí, en un mundo utópico, lo ideal sería que los juegos que una compañía/estudio sacase durante una década les permitieran mantenerse a flote para poder seguir desarrollando lo que van a lanzar en la década siguiente, y así sucesivamente. Pero en lugar de eso tenemos la trilogía original de Crash Bandicoot (1996, 1997 y 1998, respectivamente) unida en un remake, N-Sane Trilogy; a Final Fantasy VII con un remake anunciado para los próximos años, y ahora un futuro remake de Shadow of the Colossus ( un juego de 2005, que ya tuvo un remaster en 2011)… Y todo esto me parece mal. A ver, no me malinterpretéis, son juegos que marcaron muchísimo mi juventud, y la vuestra y la de miles de jugadores más, y que sin duda jugaré y disfrutaré muchísimo; pero no quiero que eso sea a costa del progreso y la innovación de la industria. El conformismo es la muerte de la creatividad, y en un medio como este eso es algo que no se puede permitir que ocurra. Estas nuevas versiones podrán gustar más o menos a cada uno, pero en ningún caso pueden prometer estar a la altura de sus modelos originales, porque lo que hizo grandes a estos fue que revolucionaron el medio en la época en la que estaban: Crash Bandicoot supo alternar entre el clásico scroll lateral y la profundidad del 3D de una forma irrepetible y con una impronta inolvidable. Final Fantasy VII aportó para muchos una de las mejores historias que se recuerdan del género JRPG (y el listón está alto, gente). Y Shadow of the Colossus… qué puedo decir que ninguno de los que lo jugasteis no sepáis ya, como que rompió por completo las escalas que hasta entonces se habían visto, con enemigos grandes como montañas, un vasto mapa sin precedentes, que nos hacía sentir realmente pequeños al otro lado de la pantalla, y una conexión avatar-jugador única, forjada gracias a la atención al detalle con el resto de elementos del juego. Todos ellos llevaron a sus consolas un paso más adelante, porque no se limitaron a repetir lo que ya estaba hecho, y a no conformarse con los límites que habían frenado al resto. Sus remakes, por muchas mejoras y añadidos que traigan, no van a poder alzarse como nuevas joyas, sino que vivirán a la estela que dejaron los originales.

– ¿Es que no lo véis? ¡Son los mismos juegos de siempre! – ¡Pero los gráficos son nuevos!

Lo bueno de esto es que no siempre es así. Hay ocasiones en que se cogen títulos pasados y se remodelan/adaptan para poder colocarlos en un mercado posterior, como hizo CAPCOM con Resident Evil HD Remaster (2002), o con Resident Evil 7 (2017), cuando cogen la idea o esencia original y sacan un título nuevo que la homenajea. El primero respetó los elementos más core del título original (controles, cámara, mecánicas, etc.), pero supo actualizar el más importante de todos a la hora de un juego de miedo: el apartado gráfico, y lo hicieron tan bien que incluso si tu pones ambos juegos juntos cuesta creer que sean el mismo. Y el motivo por el que reconocieron haber hecho este gran cambio fue que sabían (y entendían) que a la gente ya no iba a provocarle miedo la Mansión Spencer de 1996, con sus zombies pixelados y sus paredes con colores planos. Por este motivo la remodelaron y la convirtieron en un espacio creíble, como si de una mansión de verdad se tratara, sabiendo jugar con elementos tan simples y a la vez tan importantes como las luces y las sombras de cada pasillo, para convertir cada uno de estos en un tramo aterrador. Además, la versión HD no fue un Copy-Paste total, sino que trajo consigo nuevos puzles, enemigos y objetos, para que incluso los más devotos a la obra original se llevasen alguna sorpresa, lo cual es un bonito gesto con tu público veterano. Por su parte, cuando sacaron Resident Evil 7 el equipo de CAPCOM era muy consciente de la fama que se había ido adquiriendo la saga con los años, y cómo desde la cuarta entrega se habían desligado de idea original, de modo que optó por volver a la fórmula original, eso sí, adaptada a los tiempos que corrían. En primer lugar, desecharon cualquier vínculo con las historias anteriores y se centraron en hacer una historia de terror única y aislada, que fuera vista por cualquier fan de este género del cine como una oda al terror más memorable, en lugar de como el nuevo Resident Evil. Ahí tenemos La Matanza de Texas, El proyecto de la bruja de Blair, REC y otros. Y en segundo lugar, supieron aprovechar toda la potencia gráfica de la nueva generación al optar por una cámara en 1ª persona en lugar de la 3ª persona a la que nos tenían acostumbrados (de algo tenían que servir tantos años de terror jumpsquero…), que permitiera un mayor nivel de atención al detalle, y una experiencia de terror mucho más inmersiva y real. Estos y muchos otros elementos fueron seleccionados para mostrar como CAPCOM, inspirándose en la obra original, era todavía capaz de innovar y aportar algo nuevo a la industria. Otro ejemplo de esto sería el DOOM que Bethesda sacó en 2016, pero ese título da para un artículo entero él solito, así que hoy no voy a entrar en él. Con lo que debemos quedarnos es con que no es lo mismo sacar un título dos veces, con un mero lavado de cara en la versión más actual, que tomarlo como referencia/inspiración para hacer algo nuevo que desafíe a su modelo base y vaya un paso más allá de lo que el primero fue.

Mismo pasillo, mismo momento del juego, pero dos impresiones totalmente diferentes ¿verdad?

Todo esto me lleva a hablar del último anuncio de Nintendo: el lanzamiento de la SNES Mini. Mirad, entiendo perfectamente el hype y la nostalgia que habréis sentido muchos con el anuncio, y admito que me hace gracia la idea de ir a casa de unos amigos y echar la mini-consola a la mochila en vez de algún juego de mesa o de cartas, pero es que luego miro los precios, y de verdad que no doy crédito a lo que veo. Muchos la defienden como un objeto de coleccionista por el 25º aniversario, pero tengo amigos que todavía conservan sus SNES original (operativas aún, ojo) que en mi opinión sí son auténticas piezas de coleccionismo, con 6 o 7 juegos que han quemado hasta la saciedad, …y nos basta. Cuando buscamos alguno que no tenemos podemos echar mano de algún emulador. Y, por favor, antes de que alguien salte con que “eso es piratear” que se pare a pensar que estamos hablando de una consola con 25 años, cuyos juegos no son nada fáciles de encontrar en el mercado de segunda mano, y que aún si se encontrasen no reportarían ningún beneficio para la empresa. Como he dicho, es una consola de hace 25 años. Pero Nintendo sabe jugar bien la carta de la nostalgia, y en esta ocasión le ha vuelto a salir redonda la jugada, porque a pesar incluso de que la compañía haya decidido sacar un número limitado de consolas ¡van a seguir beneficiándose por sacar un emulador portátil! Pero bueno, creo que ya he sido lo bastante crítico por hoy.

Con lo que debemos quedarnos es con que, a pesar de que todos atesoramos el recuerdo de esos juegos que marcaron nuestra infancia y que nos encantaría volver a jugar, no podemos dejar que el futuro se detenga. Podemos hacer altos en el camino para volver la vista atrás, y comprar los remakes y remaster que queramos, pero sin perder de vista el futuro. Debemos dejar que lleguen nuevos juegos para la próxima generación, que les hagan sentir que están ante sus joyas de la infancia, igual que nosotros lo sentimos con Crash (Crash Bandicoot), Chris (Resident Evil) y Wander (Shadow of the colossus), y que lleguen desafiando todo lo que otros desafiaron en su día y haciendo que el recuerdo de sus juegos nos acompañe incluso cuando seamos viejos.

Hasta la próxima, jugones.

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Jorge Serrano Cañero

Yo he visto cosas que tu ni creerías... He vencido a hordas de zombies en el Viva Piñata. He ganado la Copa Champiñón a lomos un chocobo. He completado la trilogía de The Witcher a base de Flipendos. Y he recorrido Shadow Moses con un traje de luces por una apuesta... Todo para que al final mi princesa estuviera en otro castillo ¯_(ツ)_/¯

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