Artículos

¿Es Assassin’s Creed Origins una nueva oportunidad de creer en la saga?

Hubo un tiempo en que Assassin’s Creed era más que memes de caras desfiguradas, bugs y entregas anuales. En su comienzo, logró encandilar a muchos jugadores; a mí entre ellos.

Durante aquella época miraba mi gran colección de la saga con orgullo, como uno de esos juegos que me hicieron correr a la nueva generación con los brazos abiertos. Aún recuerdo aquel primer tráiler de Assassin’s Creed, a Altaïr realizando un asesinato aéreo y corriendo entre la multitud, fundiéndose al final con una marea de sacerdotes para huir de sus perseguidores. Yo, que fui un ferviente fan de la saga Prince of Persia de Playstation 2, vi ahí la nueva panacea, y sencillamente, me enamoré.

A medida que la saga avanzaba, fue matando mi pasión por ella, acabando en un rechazo y hasta indiferencia. Ya no observo las cajas de los juegos con admiración, si no con lástima, y las figuras solo logran recordarme cómo ha cambiado todo.

Lo he meditado mucho, y siempre pienso que las entregas anuales no mataron la saga, ni incluso los bugs, sí, por supuesto que ayudaron, pero el motivo de su declive es mucho más profundo.

Si uno observa el recorrido de la saga, enseguida nos daremos cuenta que perdió su esencia muy pronto, incluso antes de lo que muchos creen. Assassin’s Creed, el primero, es completamente opuesto al resto de sus hermanos. Sí, tenía algunos fallos de repetición, poco contenido, pero era el que lograba a la perfección recrear la sensación de ser un Asesino, ese misticismo basado en las historias de los Hashshashin, una secta en la cual radicaba el concepto del juego.

Lo Hashshāshīns eran nazaríes medievales de origen Persa y Sirio, caracterizados como una orden secreta de Asesinos liderados por un hombre, conocido como “Viejo de la Montaña”

El primer Assassin’s Creed era honesto, no te vendía a los Asesinos como héroes, ni mucho menos. Eran sectarios, personas que eran capaz de matar sin preguntas, de hecho, el propio Altaïr asesina a un anciano nada más empezar el juego, incumpliendo el código, y todo para demostrar a sus compañeros su poder y convicción, darles una lección de cómo actúa un Asesino.

En la primera entrega nos sentíamos un auténtico asesino, acechando por los tejados, entrando en las fortalezas y, como auténticas águilas, observábamos a nuestras víctimas desde las alturas, planeando el mejor momento para hacerlo. Movíamos contactos, incluso sacábamos información a desgraciados que luego el propio Altaïr asesinaba sin miramientos, fuese más o menos culpable. Altaïr no era un héroe.

Jugaba, además, con los puntos de vista de ambos bandos. El propio Warren Vidic, captor de Desmond Miles, comenta en cierta ocasión que tanto Asesinos como Templarios buscan lo mismo, pero con diferentes métodos. Y esta ambigüedad moral envolvía al título después de cada asesinato.

Las últimas palabras de nuestras víctimas era de expiación. Sus motivos no eran más honorables que el de nuestro protagonista, y sembraban tanto la duda en él, como en nosotros.

Es por eso que, después de mucho meditarlo, considero al primer Assassin’s Creed como el referente de la saga. Sí, Assassin’s Creed II llevó la saga a otro nivel, pero también fue quien le dio una vuelta de tuerca total.

A partir de la segunda entrega se perdió esa ambigüedad y dio lugar a un concepto mucho más simplificado: Asesinos buenos, templarios malos. Ya no había lugar a dudas, incluso las últimas palabras de las víctimas servían solo para aclarar lo evidente, además, el carácter dicharachero y juguetón de Ezio se ganó más al público que el del reflexivo Altaïr, el cual es para mí el mejor personaje de la saga.

A partir de Assassin’s Creed II, que objetivamente resultó el juego más redondo, Ubisoft descubrió la gallina de los huevos de oro y comenzó a moldear su producto hasta lo que conocemos hoy día. La saga de Ezio, compuesta de Assassin’s Creed II, La hermandad y Reveletions es solo un ejemplo más de cómo se aprovechó en exceso la fama del italiano.

Aún así, la trilogía del Auditore nos dejó buenos juegos, Assassin’s Creed: La Hermandad nos dio la oportunidad de sentirnos un maestro asesino, y Assassin’s Creed: Revelations nos dejó ver el resto de la historia de Altaïr, que siempre ha sido un pilar clave, pero parecían más una expansión que una nueva pieza del puzle, es decir, el presente.

Y es que el presente era la verdadera razón de jugar a Assassin’s Creed, algo que también fue perdiendo ese secretismo con el que jugaba la primera entrega, desde los mensajes cifrados al ordenador de Lucy, hasta cómo íbamos descubriendo poco a poco el papel de los asesinos en el presente.

Desmond Miles era el enlace con el pasado y la piedra angular de la saga. Sin Desmond, Assassin’s Creed perdió su sentido de existir.

Incluso en Assassin’s Creed III, a pesar de su irregular trama y un protagonista tremendamente plano, merecía la pena solo por las misiones del presente. No por su jugabilidad, si no por ver cómo Desmond se había convertido finalmente en el Asesino que llevábamos esperando años. Desmond era el producto de las enseñanzas de Altaïr, Ezio y Connor, y cuando más interesante se ponía… Acaban con él.

Ubisoft, para aquel entonces, ya había perdido la esencia del Credo de Asesinos, pero ahora había perdido el hilo conductor. Desde entonces, todo han sido excusas para ponernos en contextos históricos sin interés, porque la esencia de Assassin’s Creed no era el pasado, ahí solo radicaba el tablero de juego, lo importante era el presente y aquella fecha del fin del mundo. Pero después de eso no hubo grandes cambios: Pasamos a ser un empleado de Abstergo, o un simple “iniciado”, cada vez con menos presencia.

Assassin’s Creed se quedó sin nada que contar, y siguió, dejando de usar títulos numéricos después de Assassin’s Creed IV, el cual poco tenía que ver con la historia, a pesar de ser un buen título ¿Fué la anualidad lo que mató a la saga? No, fue el alargar una idea y desechar su esencia en cada entrega, dejando de lado lo importante.

Con Assassin’s Creed Origins han tomado aliento a medias, sacando una remasterización y una película, pero tampoco creo que esta sea la solución, porque la idea se diluyó hace tiempo. Ya nada le separa de otros juegos de héroes/vigilantes, ya no hay esa doble moral, fanatismo y misticismo que tanto atrajo a los fans. Ese presente al más puro estilo Matrix, donde vivíamos conspiraciones mientras contemplábamos el pasado desde el Animus.

Esta imagen, supuestamente, pertenece a Assassin’s Creed Origins, la nueva entrega que podría ser en Egipto.

Volviendo a la pregunta: ¿Es Assassin’s Creed Origins una nueva oportunidad de creer en la saga? No lo sé. Me gustaría pensar que volveré a sentir lo que hace años sentía por la saga, lo que me hizo salir de clase corriendo junto a un amigo para ir a la tienda el día de lanzamiento de Assassin’s Creed II, aquellas largas charlas sobre su mitología, las especulaciones después de los cliffhanger con los que terminaban cada entrega. Me cuesta volver a creerlo, quizás porque esté desencantado, o quizás porque sé que un año sin una nueva entrega no es la solución.

No, las entregas anuales no llevaron al declive a Assassin’s Creed, tampoco los bugs, ni siquiera la muerte de Desmond. Lo llevó la pérdida de sus cimientos, una búsqueda constante de una identidad que ya poseía, pero que no supo evolucionar.

Ojalá Assassin’s Creed Origins sea el punto de inflexión, de verdad, ojalá vuelva a enamorarme. Le dije adiós a la saga en Assassin’s Creed Unity después de unas últimas entregas apáticas, pero espero volver a ser aquel niño que corrió después de clase tras su lanzamiento.

Vuelve a enamorarme, Ubisoft. Lo hiciste con Prince of Persia, con Assassin’s Creed, tienes los ingredientes para recuperar a aquellos que, como yo, no soportaron más ver a una de sus sagas favoritas heridas, ahora es el momento de levantarte.

Etiquetas
Ver más

Enrique Gil

Amante de las buenas historias, de aquellas que te despiertan sentimientos que solo un buen videojuego consigue. Un eterno fan de juegos como Dark Souls, la saga The Witcher y de los juegos de TEAM ICO, en especial, Shadow Of The Colossus.

Actualidad

Deja un comentario

X

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar