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Nintendo GameCube, 15 años desde su lanzamiento en Europa

Hace 15 años llegaba al mercado europeo Nintendo GameCube, la sucesora de la gran Nintendo 64, la cual fue una potentísima plataforma que albergó muchos títulos que aún perduran en nuestra memoria como jugadores.
Las expectativas tras ver lo bien que le sentaron a sagas clásicas como Super Mario o The Legend of Zelda el salto a las tres dimensiones eran muy altas y, pese a ser considerado finalmente como un fracaso comercial, a día de hoy el cubo mágico de Nintendo es recordado como una de las plataformas más completas de la historia.

El diseño como elemento diferenciador

La consola, que sorprendió por su compacto y atrevido diseño, fue presentada oficialmente en el año 2000. Sin embargo, no fue hasta la primera mitad de 2001 cuando la máquina fue lanzada en Japón y Norteamérica. En Europa tuvimos que esperar hasta mayo del 2002 para empezar a disfrutar de la nueva generación de consolas de sobremesa de la gran N.

Con sus principales competidoras –Xbox y PlayStation 2- ya en el mercado, Nintendo apostó por una consola potente, con un diseño contenido en forma de cubo y un mando que supuso un importante paso hacia adelante respecto al de Nintendo 64. Para muchos, entre los que me incluyo, uno de los mejores mandos jamás creados –recientemente puesto a la venta para WiiU-. Además, fue la primera consola de sobremesa de Nintendo en dejar de lado los cartuchos y optar por los GameCube Optical Disc, una especie de mini-dvd’s. En definitiva, una obra de arte de la ingeniería; diseño y potencia a partes iguales.

Curiosamente, el precio de lanzamiento de GameCube, 199 €, era muy inferior al precio por el que se podía adquirir una Xbox o una PlayStation 2 en aquella época, por lo que tanto Sony como Microsoft se vieron obligadas a reducir el precio de sus consolas -de 299 € a 249 €- para hacerlas más competitivas de cara al lanzamiento de Cube.

Ni el reducido precio de la consola ni su increíble catálogo de lanzamiento, con títulos como Super Smash Bros Melee, Luigi’s Mansion o Pikmin, pudieron con la primera consola de Microsoft o con la superventas PlayStation 2, que se aprovechó del legado de la PlayStation original.

Un catálogo ‘made in Nintendo’ muy diferente y variado

Y es que el catálogo de lanzamiento de la consola fue uno de los mejores que se recuerdan.
El bombazo inicial fue Super Smash Bros Melee, que es considerada la mejor entrega de la saga y el juego más vendido de NGC, con 7,09 millones de copias vendidas. Tal es la calidad y pulido del título que, 15 años después, sigue dando guerra en el panorama competitivo.
Por otra parte, llegaron dos nuevas IP’s; Luigi’s Mansion y Pikmin, ambos auténticos juegazos con unas mecánicas totalmente innovadoras.

Estos se podrían considerar los títulos más importantes, pero es que para el lanzamiento también llegaron Wave Race: Blue Storm, la secuela del aclamado título de carreras de motos acuáticas para N64, y Eternal Darkness, uno de los mejores survival horror de la consola.

No podemos hablar el género del survival horror sin mencionar la saga Resident Evil. Y es que si eres fan de la saga creada por Shinji Mikami, GameCube no puede faltar en tu colección. No solo es que la plataforma de Nintendo haya gozado de la exclusividad temporal de Resident Evil 4, es que contaba con todas las entregas de la saga hasta el momento en catálogo. Además de la cuarta entrega, llegaron a GameCube RE:Remake, RE:2, RE:3, RE:Code Veronica y RE:0. Todo un lujazo.

También disfrutamos de las sagas clásicas de Nintendo, por supuesto.
Super Mario Sunshine, al cual el tiempo le ha puesto en su sitio, fue un genial juego de plataformas y digno sucesor de la obra magna del fontanero, Super Mario 64.
The Legend of Zelda: Wind Waker es toda una delicia para los sentidos y, para mí, el mejor Zelda de estructura clásica de la historia. También llegó sobre la bocina Twilight Princess, otra obra maestra de la saga que, por cierto, es a día de hoy uno de los juegos más caros y difíciles de conseguir debido a las pocas unidades distribuidas al compartir plataforma con la recién estrenada Wii.

No faltaron a la cita franquicias como Mario Party, con nada menos que cuatro entregas, y Mario Kart, que no dejó a nadie indiferente con el ésta vez más estratégico MK: Double Dash, donde controlabas a dos personajes en un mismo kart. En el mismo género, también se dejó ver –y de que manera- la última entrega hasta el día de hoy de F-Zero, que con GX encandiló a prensa y público y es, si no el mejor, uno de los mejores juegos de conducción arcade de la consola.

Pokémon por su parte contó con dos entregas, Colosseum y XD, dos interesantes pero criticadas alternativas a las entregas portátiles. StarFox hizo acto de presencia con el también polémico StarFox Adventures, desarrollado por Rare y diametralmente opuesto a StarFox 64, pero aún con los resquicios de calidad de la empresa que tantas alegrías le dio a Nintendo durante la quinta generación de consolas.

Mención aparte merece una de las sagas que volvió por la puerta grande tras una generación en blanco. Sí, seguro que lo habéis adivinado. Esta saga no es otra que Metroid, con Metroid Prime y Metroid Prime 2: Echoes. Otra lección magistral de Nintendo –desarrollado por Retro Studios- de cómo adaptar una saga 2D a las tres dimensiones. Ambos auténticos juegazos de acción y exploración en primera persona y baluartes de la máquina.

Me podría tirar horas hablando del catálogo de Nintendo GameCube, hay infinidad de títulos, tanto exclusivos como multiplataforma, que de alguna forma también fueron relevantes a lo largo de su ciclo de vida, véase Metal Gear Solid: The Twin Snakes, Soul Calibur II, P.N.03, Donkey Kong; Jungle Beat, Animal Crossing, Fire Emblem: Path of Radiance, Baiten Kaitos: Eternal Wings, Rogue Leader, Beyond Good & Evil, Viewtiful Joe, TLoZ: Four Swords Adventures, Tales of Symphonia, Billy Hatcher… Podría estar hasta mañana.

Un punto y aparte en la filosofía de Nintendo

GameCube apenas llegó a vender 22 millones de unidades, lo que lo colocó como la consola de sexta generación menos vendida después de Dreamcast. Esto fue todo un palo para las arcas de Nintendo, que ya se vio mermada en la anterior generación debido al descomunal éxito de PlayStation. Por suerte, en aquella época –y desde siempre- la compañía de Kyoto vendía portátiles como churros.
La principal razón de tal fracaso fue, de nuevo, PlayStation 2. GameCube lo tenía todo para triunfar: un diseño atractivo, hardware potente, precio competitivo, un imponente catálogo de lanzamiento… pero no fue suficiente, y de nuevo la consola de Sony arrasó el mercado y obligó a Nintendo a replantearse su mercado objetivo y echarse a un lado. Se podría decir que es la última consola conservadora de la marca.

El resto es historia y todos la conocemos, llegó el fenómeno de Nintendo Wii y con ello el juego social y la casualización de los videojuegos, para bien o para mal.
Por desgracia, y por razones bien distintas, WiiU incluso ha empeorado las mediocres cifras de GameCube, pero parece que Nintendo siempre tiene recursos para salir adelante en las situaciones más complicadas.
Las primeras semanas de Nintendo Switch han sido muy esperanzadoras -con rumores sobre la consola virtual de NGC incluídos-, tanto para el público como para la propia empresa, y lo más importante es que, a pesar de los tropiezos, el futuro de la compañía que creó las franquicias más importantes y carismáticas de la historia parece estar asegurado.

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Álvaro Novoa

Apasionado de los videojuegos desde renacuajo. En mis ratos libres estudio Comercio y Marketing.

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